Conejitos Saltarines

Se acerca el invierno pero, incluso en los más soleados días de primavera, una nube puede importunar nuestros juegos en el campo. Para los pequeños conejos que van de aquí para allá y que están entretenidos en sus actividades, no es diferente. Por eso, ante la inminencia de una copiosa lluvia que deje anegado el suelo, ¿qué mejor que echarles una mano para ayudarles a mantenerse secos?

Tan noble tarea es la que nos propone esta vez el prolífico Reiner Knizia, que añade a su extensa colección Conejos Saltarines, un juego infantil para mayores de tres años y de dos a cinco jugadores. Sin modo solitario, por si lo preguntan.

Muy en la línea de los juegos para menores con componentes vistosos y temáticas divertidas, esta caja ofrece un colorido escenario en el que no hace falta desplegar nada: simplemente hay que colocar los 20 conejitos de madera que incluye y colocarlos en el centro del tablero. A partir de ahí, el jugador en turno tira un dado que tiene un color distinto en cada cara.

En torno al agujero central hay otros cinco más pequeños marcados con un color. Si el dado indica uno en el que hay ya un conejito esperando, el jugador se lo lleva a su lado; si esta pequeña madriguera está vacía, moverá uno del centro a esta especie de rampa de salida. Y así, se van agotando turnos hasta que se acaben los conejos, ganando el que más haya rescatado.

Hay alguna peculiaridad como que el dado también tiene una cara en la que aparece una ilustración de conejo que permite robar uno directamente del centro. Además, las reglas indican alguna que otra variable usando este ‘valor’ que alargan un poco la partida.

En cualquier caso, el juego es lo que es, un entretenimiento que funciona bien, que es vistoso y divertido y que tiene una sencillez extraordinaria que cumple con suficiencia en este rango de edad que señala. Yo lo estoy probando con un nene un poco menor que eso y aunque no siga al pie de la letra el reglamento sí que es útil para ayudarle a coordinar colores, a toquetear y pasar un rato absorto con estos simpáticos animalillos.

Lo que no me acaba de convencer, y lo tengo que mencionar porque es un pelín irritante, es que al ser la capa de los agujeros una superposición sobre la caja, si las figuras se tumban, se cuelan por debajo de la escenografía y hay que ser hábil para recuperarlos sin tirar al resto. Es un problema menor, pero si el pequeño va con ganas y no mide la fuerza puede convertir los conejos saltarines en conejos escondidos. Y claro, no es el objetivo, aunque seguramente se divierta la mismo haciéndolo.

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