Ed van der Elsken: “¡Eh, preciosa, mira a la cámara!”

Girl in the subway, Tokyo [Chica en el metro, Tokio], 1981.  Copia a la gelatina de plata, 23,7 x 30,9 cm. Nederlands Fotomuseum  Foto: © Ed van der Elsken / Collection Stedelijk Museum Amsterdam.
Girl in the subway, Tokyo, 1981. Copia a la gelatina de plata, 23,7 x 30,9 cm. Nederlands Fotomuseum Foto: © Ed van der Elsken / Collection Stedelijk Museum Amsterdam.

…su actitud, directa; sus métodos, poco convencionales, y su propia presencia, casi siempre visible. “¡Eh, preciosa, mira a la cámara!”, gritaba provocativamente desde detrás de su objetivo*

Un fotógrafo de calle, de los que ahora son legión, en busca de la topografía urbana con la que más se identifica. Los raros, los diferentes, la gente especial, puede que sin voz pero, más que eso, sin visibilidad. Cámara en mano -y en la maleta-, Ed van der Elsken (Amsterdam, 1925 – Edam, 1990) se erigió en una de las figuras más representativas de la fotografía documental holandesa del pasado siglo. Ahora, y hasta el mes de mayo, una extensa muestra de su obra puede visitarse en la sala Bárbara de Braganza de Fundación Mapfre en Madrid.

La exposición ofrece un recorrido por toda su trayectoria. Una línea que ensalza su vis documental y que pone de manifiesto su querencia por el fotolibro, el vídeo y las diapositivas como forma de presentar su trabajo más allá de la impresión de negativos. En el tema del vídeo puede considerarse a Van der Elsken un pionero ya que si bien la fotografía ya era algo con lo que se convivía durante el siglo XX no así tanto con la imagen en movimiento, más allá del cine.

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Autorretrato con Ata Kandó, Paris, 1952. Nederlands Fotomuseum / © Ed van der Elsken / Collection Ed van der Elsken Estate

Su historia se entiende atendiendo a sus viajes. El primer gran bloque de la muestra es una estancia en París que temáticamente se denomina Una historia de amor en Saint-Germain-des-Prés. Durante ese período explota su mirada hacia los personajes marginales del barrio para posteriormente, ya más integrado en la vida local, anclar su estilo en las tomas “aterciopeladas” de detalles nocturnos, con profusión de carteles, personajes y vivencias. Entre ellas, las de la relación que da nombre al apartado.

Vali Myers con un cigarrillo, Paris, 1953 Nederlands Fotomuseum / © Ed van der Elsken / Collection Stedelijk Museum Amsterdam
Vali Myers con un cigarrillo, Paris, 1953 Nederlands Fotomuseum / © Ed van der Elsken / Collection Stedelijk Museum Amsterdam

Luego llegaría la aventura. Junto a su mujer se embarcó en una vuelta al mundo que le abrió nuevos escenarios, sujetos y objetivos. África Central quedó retratada en su serie Bagara (1957), un año antes de su independencia de Francia. Aún así captó la vida allá donde la metrópoli apenas extendió sus tentáculos. En pos de la autenticidad guardó en su cámara tribus, ritos y miradas que le señalan casi como un antropólogo. En lo formal, y como destaca el texto de la exposición, fue una época en la que depuró su técnica.

Four girls at a circumcision ritual, Oubangu- Chari, Central Africa, 1957. Copia a la gelatina de plata, 30,7 × 40,6 cm. Nederlands Fotomuseum / © Ed van der Elsken / Collection Ed van der Elsken Estate.
Cuatro chicas en un ritual de ablación del clitoris, Oubangu- Chari, Central Africa, 1957. Nederlands Fotomuseum / © Ed van der Elsken / Collection Ed van der Elsken Estate.

El bloque Sweet Life es el sueño de todo aquel que tenga una mínima vocación fotográfica. Durante 14 meses se embarcaron en un viaje alrededor del globo con la única intención de hacer fotos. África, Singapur, Filipinas, Hong Kong, México, Nueva York son algunas de las paradas del trayecto. Pero de entre todos los mundos, el que más atrapó a Van der Elsken fue Japón. Allí volvió más de diez veces, absorbido por una vida tan diferente en la que, no obstante, comenzaba a palpitar la modernidad ‘occidental’.

Pero hay también mucho costumbrismo en esta fase, con tomas que hoy parecen de juguete por lo manido de ver a luchadores de sumo, a guardas empujando al tren a los viajeros, los cruces de calles… recordemos que la primera vez que el holandés pisó aquellas tierras fue a principios de los 50 y Japón aún era casi como un planeta extrasolar en el imaginario europeo. En esta zona se ofrece un pase de diapositivas realmente interesante. Aunque Tokyo symphony fue montada una vez que el fotógrafo ya había fallecido, denota su estilo con una narración visual que se complementa con el audio que el holandés grabó en su momento. Muy original.

Para Ed van der Elsken la fotografía de las gentes de su ciudad natal fueron una constante a lo largo de su carrera incluso cuando abandonó la ciudad. En blanco y negro primero, en color posteriormente, presenta un catálogo inmenso de la vida urbana del lugar. Además, fue el escenario en el que desarrolló buena parte de sus experimentos cinematográficos, con tomas que bien podrían pasar por actuales.

Los últimos años de su vida, no obstante, los pasa en una casa rural cercana a la ciudad de Edam. Y aunque aún hará fotos con la fuerza de siempre, su labor se torna más rural, con series como La cámara enamorada o Aventuras en el campo. Pero su último trabajo será quizá el más impactante: Bye es una despedida de la existencia en la que Van der Elsken es actor y cámara. Narra ante el objetivo sus sentimientos ante el trance de ser diagnosticado de una enfermedad mortal que poco después acabaría con su vida. Fotógrafo hasta el último día.

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* Texto de la presentación en la propia sala de exposiciones

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