Un 11 de señores mayores

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Ahora que Villa vuelve a la Selección con 35 tacos y su aspecto es el de un chaval (habrá que ver las piernas), me dio por pensar justo en lo contrario, en esos futbolistas con aspecto viejuno  durante el momento álgido de su carrera. Y recordé que el mismo argumento me vino a la cabeza viendo el  BarçaManchester United de pretemporada. Todo comenzó al ver la enésima metedura de pata de Blind, jugador holandés de los británicos. Pensaba yo que si Mourinho tragó con Coentrao, ¿por qué no iba a contar con él? Y es que he visto pocos futbolistas más sobrevalorados en un equipo tan grande (¡Hola, David Luiz!). Y no es cosa de un día. No sigo al equipo cada fin de semana pero siempre que le tengo delante constato lo desastre que parece. Y entonces pensaba que su único mérito, tal vez, es el de tener a un padre conocido, integrante y capitán del último Ajax campeón de Europa, en 1995.

Blind hijo y Blind padre. El mayor parece más joven ahora que cuando jugaba.
Blind hijo y Blind padre. El mayor parece más joven ahora que cuando jugaba.

Y recordando aquel equipo de artistas y atletas que acabó desmantelado antes de marcar época, resulta que tampoco Blind era el más destacado allí. De hecho la memoria me lo pinta casi como a una especie de padre del resto, insultantemente jóvenes y descarados gracias a su talento. Y ya que se han hecho todo tipo de alineaciones y equipos de ensueño, o de fichajes fracasados, o de los más guapos o feos, o qué sé yo, ¿por qué no hacer un once a base de señores? Es decir, haciendo saltar al campo a esos futbolistas que, desde que eran jóvenes (o eso decían), parecían estar ya apurando su carrera por su aspecto. Gente envejecida, de la que te preguntas: ¿sólo tiene esa edad? Sí, esto es algo marciano, superficial y con mil prejuicios. Me salió algo así:

Para la meta, me salen dos de la órbita británica. Uno, el ex del Arsenal David Seaman, el que se tragó el gol de Nayim en la final de la Recopa del 95. Su imagen tumbado dentro de la portería, con ese bigotito y esa dolorosa mirada, me lo pintan como un señor mayor con ciática. Hubo una época en la que incluso llevó coleta. Menuda estampa la del inglés.

Seaman alternaría la portería con uno al que no vi demasiado pero que dio para mucho, Bruce Grobbelaar. Nacido en Sudáfrica pero nacionalizado zimbauense (ahí queda eso), hizo carrera en el Liverpool. Allí vivió sus mejores años por mucho que fuera un tipo excéntrico que daba mucho que hablar tanto dentro como fuera del campo, incluso después de retirarse. Llevaba bigote,  cómo no, y a veces hasta accesorios

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Grobbelaar también marcó época por su estilismo

 

BergomiEn nuestra línea defensiva vamos a meter mucha sangre italiana, que ya sabemos todo aquello de que son los más experimentados y duros del planeta (hasta que llegó Puyol). Pongamos en el lateral a Bérgomi, jugador cuyo rasgo más característico era esa monoceja con la que posiblemente ya nació y que, combinado con ese aire añejo de la camiseta del Inter de Milán de los años 80, pareciera situarle como un jugador con muchos más años que cualquiera que tuviera alrededor. Más que un futbolista aparentemente mayor, el capitán de aquella aguerrida escuadra se puede decir que era ‘como de otra época’.

De centrales lo tengo claro. Jugarían el propio Blind (1961), el jugador con el que empezó esta entrada (de relleno). Lo dicho, un padre que, paradójicamente, parece más joven ahora que cuando estaba pisando esos campos de dios con la camiseta del Ajax de Amsterdam. Aunque ahora esté sin equipo, hasta hace muy pocos meses era el seleccionador de Holanda.

A su lado un clon físicamente y uno de los que poseen mejor currículo del plantel, por mucho que un fallo suyo en la tanda final de EEUU`94 dejara a Italia sin Mundial. Hablo de Franco Baresi (1960), el eterno capitán del glorioso Milan de finales de los 80. En aquel equipo jugaba en contra el contraste de tener al lado a algunos de los ‘guaperas’ del momento, como Maldini o Van Basten.

baresi
Baresi. Capitán del Milan más glorioso

Completa la línea Spasic (1965). Un habitual en muchos de los ránkings más recurridos: los de peores fichajes, peores centrales, mejores autogoles, etc. Aunque el serbio solo jugó una temporada en el Real Madrid su huella trasciende el tiempo y puede que, a lo tonto, sea uno de los jugadores más recordados. Desgraciadamente eso no es bueno para él pero le incluyo aquí porque parecía un gran padrazo de aspecto bonachón. Ricardo Rocha, que llegó al año siguiente fue, todo hay que decirlo, un digno sucesor en casi todo.

Spasic: leyenda
Spasic: leyenda. ¡Menuda zancada!

Iba a convocar también a Chiellini, el de la Juve, pero he visto en fotos que sí fue joven antes del momento actual. Tal vez su aspecto de hoy en día es un efecto secundario del mordisco de Luis Suárez.

Tato Abadía

En el centro del campo, ahí donde se ganan los partidos, hay que poner sí o sí al ‘Tato’ Abadía (1962). De hecho debería ser el capitán de la escuadra. Es cierto que no vamos a hallar en sus botas los detalles más finos del planeta fútbol, pero da igual. Aunque todos le relacionamos con el modesto Logroñés, fue uno de los tipos más carismáticos para una generación por su físico desgarbado, su incipiente calva y por ese bigote tan suyo, que le convertían en un señor aun con las canillas embadurnadas por el barro de Las Gaunas.

Modric. Titularísimo. ¿Por qué no? Acaba de cumplir 30 pero, aunque su físico es liviano, su rostro anguloso parece casi el de una señora mayor. ¿Es algo que sólo les pasa a los croatas? Boksic, Suker… Prosinecki… son algunos ejemplos de rostros inquietantes. Ya, ya sé que Kovacic aparenta los años que tiene pero el resto…

Uno de los que mejor defiende este once de señores es Bobby Charlton. Un tipo no solo calvo sino que se peinaba con cortinilla y que encima fue campeón del Mundo en el 66 tiene derecho a eso y mucho más. La leyenda del United, para colmo, coincidió en los Red Devils con George Best, que parecía su hijo. Al menos nos imaginamos a Charlton gritándole a Best que recoja su habitación, que no beba, que no fume, etc. Obviamente no le hacía ningún caso y, tristemente, así acabó.

Charlton y su 'nieto' Best
Charlton y su ‘nieto’ Best

Para completar esta zona pondría a Donato, exjugador de Atlético de Madrid y Dépor y vendedor de libros religiosos en su tiempo libre. El hispano-brasileño, que jugó en Primera hasta pasados los 40, coincidió en el equipo con Mauro Silva, este sí brasileño 100% que podría tener igualmente hueco en nuestro equipo.

De delantero sacamos a Ravanelli, un clásico. Seguro que pocos dejaron de preguntar la primera vez que le vieron qué edad tendría. Principalmente porque cuando éramos  jóvenes e inocentes nunca nos pudimos creer que un tipo que jugaba al fútbol y de veintitantos pudiera tener el pelo tan blanco o más que un anciano. Pero el italiano, que siempre parecía cansado, era nada menos que el 9 de la Juve.

Ravanelli
Ravanelli, con su fascinante pelo canoso.

La gran estrella del equipo es Alfredo di Stéfano. La leyenda, de largo el más laureado y reconocido de este equipo, ofrece no obstante un aspecto peculiar cuando repasamos las imágenes de su época gloriosa. Vemos a un señor calvito, con barriga y con un rostro no demasiado juvenil. Es la época, los tiempos. A su lado, por ejemplo, también destacó Puskas, otro ‘gordito’ de manual que batió récords de goles.

Alfredo di Stéfano
Alfredo di Stéfano

Valga Di Stéfano para dar el mayor lustre posible a este equipo donde, no lo olviden, también juega Spasic. Que no se ha visto en otra.

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