Madrid, años 60: la mirada fotográfica del profesor Alcoba

Conocí a Antonio Alcoba (Madrid, 1935) en 1998, en mi primer año en la Facultad de Periodismo de la Complutense. Fue mi profesor de Tecnología de la Información -primero- y, algún tiempo después, también de Información Deportiva -como optativa-. La verdad es que ya en aquel entonces, sin ni siquiera tener que recurrir a la nostalgia, se convirtió en uno de mis profesores favoritos de siempre, y no por la utilidad de sus enseñanzas, al menos en aquellas asignaturas. No me entiendan mal: según recuerdo, sus conocimientos eran enciclopédicos acerca de la historia de la escritura y de la transmisión de la información de todas las formas y modos posibles. De su voz aprendí que habían existido formas de comunicación basadas en nudos, por ejemplo. Su repaso era tan minucioso como relativamente inútil para lo que vendría años después ya profesionalmente metidos en harina.

Incluso el tipómetro que aprendimos entonces a usar de manera intensiva en clase es hoy una suerte de Atlántida del diseño tipográfico y la maquetación de periódicos, puro animal mitológico. Pero aquí sí la nostalgia y el recuerdo juegan a favor: gracias a Alcoba y a los problemas que nos ponía para calcular líneas, caracteres y número de palabras, aún quedaron retazos de las manualidades de niño en aquella incipiente vida de adulto. Pero eso es otro tema, qué duda cabe.

El caso es que mi sentimiento hacia su persona era bastante común, he de decir. Sobre todo porque aprobar con él era pan comido: apenas le daba importancia a los exámenes, que eran fáciles, te puntuaba alto y, por si quedaba alguna duda, incluso miraba a otro lado durante las pruebas finales, cuando solo los murmullos entre nosotros eran voces plenamente audibles nos pedía algo de disimulo. En fin, un personaje entrañable por esto y porque cuando se ponía en marcha su maquinaria de anécdotas era mágicamente embelesador.

Ahí acabó, no obstante, el contacto con él. Imagino que siguió dando clase hasta su jubilación, si es que se ha jubilado, que uno nunca sabe aunque tenga más de 90 años al cierre de este artículo. Sabía que escribía libros y que su trayectoria se gestó con pericia, oficio y algo de picardía en los diarios deportivos y de información general más difundidos durante la España de la segunda mitad del siglo pasado, en un contexto muy diferente al actual por la dictadura.

No obstante, Alcoba tenía un as en la manga: la fotografía.

Antonio Alcoba acompañó toda su vida profesional de una cámara con la que bien como amateur o como profesional premiado, incluso, fue captando a lo largo de los años la vida y la actualidad de la Madrid de la época. Y eso es, ni más ni menos, lo que articula la exposición que se puede ver estos días, hasta el 8 de diciembre, en el Museo de Historia de Madrid y que lleva por nombre ‘Madrid años 60, la mirada de Alcoba’.

No se trata tanto de un guiño a la ciudad sino que la verdad que encierran estas imágenes permite decir que esto es verdaderamente Madrid. Antonio Alcoba, periodista y maestro de periodistas, fotógrafo y, sobre todo, curioso observador, nos invita a un viaje en el tiempo a través de sus tomas en un ecosistema, el madrileño, que iba a caballo aún entre las escenas costumbristas más arraigadas y el desarrollismo que convirtió el campo en lo que hoy es un mar de asfalto. Madrid, años 60.

La muestra está organizada en varios espacios temáticos. El primero de ello ensalza el trabajo de Alcoba como fotoperiodista. Se pueden contemplar algunas de sus herramientas de trabajo, máquinas fotográficas que -a la vista está- se nota que han tenido tute: su ‘kilometraje’ habla en cada roce, en cada desconchón. Aquí, además, se encuentran algunas de las imágenes que tuvieron cabida en publicaciones de la época así como recuerdos varios, entre ellos trofeos que acreditan su rol como brillante captador de la realidad que le iba rodeando.

La segunda parte toma directamente el nombre de la exposición. Madrid, años 60, es eso, una ventana indiscreta a la vida tal cual era en la Madrid de la época. Imágenes que no por estar en blanco y negro dejan de sorprender a la luz del Madrid actual: sí, se mantienen elementos inamovibles como las procesiones o las fiestas populares pero es esa inocencia subyacente, esas escenas que parecían más de pueblo como lavanderas en el Manzanares, barrios periféricos ‘asfaltados’ con una tierra que uno imagina barrizal según la época o mil detalles de idas y venidas, de personajes que están cayendo al olvido, ese afilador, el limpiabotas, el sereno… otro Madrid, el mismo Madrid.

La tercera parada del itinerario es especialmente interesante porque habla del desarrollo y la evolución urbana que fue transformando la fisonomía de la urbe. ‘Madrid en obras’ es cierto que podría titularse una mirada en el presente, qué duda cabe, que por aquello decimos aquí que el día que la acaben, Madrid será la ciudad más bonita del mundo. En los 60, según Alcoba, vemos incluso algún anacronismo como la Plaza Mayor convertida en parking o la construcción de nuevas estaciones de metro, nuevos barrios o infinidad de lugares que hoy hacen el contraste más impactante.

El resto de la exhibición refleja las tradiciones, las fiestas de diversa índole en las que incluso Alcoba retrata a Franco; o los deportes, que evidentemente y por la propia carrera del fotógrafo fue siempre un tema muy próximo. Algunos objetos también delatan el peso de este ámbito en su trayectoria.

En definitiva, una exposición que merece mucho la pena por lo que tiene de arqueología urbana, por compartir la mirada de uno de los referentes del periodismo de la época y por el aspecto lúdico, en cierto modo, jugar a adivinar dónde está tomada cada imagen y ver, mejor que con ningun otro medio, cómo hemos cambiado, o no.

2 comentarios en “Madrid, años 60: la mirada fotográfica del profesor Alcoba

  1. Siempre tuve ganas de conocerlo personalmente , no me acuerdo si le escribí un día cuando estaba de redactor deportivo en el Marca o en el As, siempre me he interesado por sus escritos creo que fue un gran profesional .Mi gratitud por sus trabajos tanto deportivo como fotográfico un saludo Antonio Alcoba Luque

Replica a Cesta de Patos Cancelar la respuesta