Hace años, en los albores de este cuaderno de todo y nada en el que se ha convertido este blog, redacté un texto un tanto funesto referido al responsable del medio al que llegué tras salir del que era -aún lo siento un poco así- mi casa en esto del Periodismo. Y aunque algo de razón tenía yo, vista la inestabilidad de aquel digital y el futuro que tuvo, se me encendió la bombilla acerca de por qué no dar un homenaje a quien de verdad me ha marcado en esta profesión… para bien.
E inmediatamente pensé en ella: Yaiza Perera.

He tenido la suerte de cruzarme con gente excepcional en lo profesional e incluso con personas que hoy considero amigos sólidos, pero el summum es, como el caso de Yaiza, que confluyan ambas cosas para definir una admiración in-fi-ni-ta.
Al comienzo introducía el tema de la jerarquía en aquel medio porque Yaiza es jefa, precisamente. Y muy al contrario de la situación que describí sobre aquel sitio, lo de trabajar a su lado ha sido para mi una de las cosas más maravillosas y enriquecedoras que he tenido. Y no porque haya trabajado poco, que fue más bien al revés -a veces hasta el puro agotamiento-, sino por todas las horas de intensidad, de pasión por dar la noticia antes y mejor que nadie, y no dejarla escapar pensando siempre en el que la lee. Por el entusiasmo contagioso. Por el perfeccionismo. Y por el enfoque que, sobre todo, tenía en cuenta que quien escribe, quien está al otro lado y quienes han protagonizado el hecho que contamos son humanos. No robots: humanos.
Su liderazgo, su manera de escucharte, de confiar, de delegar, de respetar, de empatizar… su ejemplo de incansable entrega, a veces al borde de jugarte la salud, su sentido de la responsabilidad, su bondad extrema… ¿qué decirles? Im-po-si-ble no quererla.
En lo personal Yaiza es aún mejor, si acaso eso es posible. Y por eso, porque ya no es tanto ‘aquella jefa de El Mundo’ sino la amiga a la que se le cae la baba con mis hijos o quien siempre pone en su dulcísimo acento canario la alegría de escucharme, quería yo rendirle un pequeño homenaje. Porque sí.
Pero sucede que, además, a finales del pasado mes de octubre Yaiza -y parte del equipo del periódico bajo su coordinación- ganó por su trabajo ‘Once vidas’ el Premio Roche de Periodismo en Salud, una iniciativa de la Fundación Gabo que encumbra los mejores trabajos en el campo de la sanidad. Se trata de un galardón con un extraordinario prestigio porque la institución es una absoluta referencia en términos de periodismo responsable, ético, riguroso y con conciencia en el mundo iberoamericano. Su nombre, de hecho, se lo debe a su impulsor, Gabriel García Márquez; imagino que les suena.

El trabajo de Yaiza Perera, Rafael Álvarez, Rebeca Yanke y Santiago Saiz fue premiado en la categoría ‘Cobertura’ por su aproximación “con profundidad, rigor y sensibilidad la realidad del suicidio en España”, según el jurado de los premios. ‘Once vidas’ constituye un enfoque caleidoscópico acerca de esta problemática, lo que le hizo destacar por sus “diversas perspectivas y recursos periodísticos que exponen este grave problema de salud pública y social con la finalidad de hacer un llamado a la prevención […] El trabajo cuenta con testimonios apropiados e información útil a partir de datos estadísticos, lo que permite que sea mejor comprendido y que se evidencie la amplia cobertura investigativa”, añadió el jurado.
Que ‘Once vidas’ haya logrado este premio en la categoría de cobertura diaria es de pura justicia dada la magnitud, el alcance y lo ambicioso del proyecto. La serie de artículos que nutren este especial se inició el 11 de noviembre de 2022, hace ahora casi dos años. Y que haya sido un día 11 no es algo casual sino un mensaje en sí mismo de lo que pretendía este trabajo: 11 personas se suicidan al día en España. Por eso, tal día de cada mes, prometía la home del trabajo, se publicarían -hasta hoy, y sigue- “reportajes desde diversas perspectivas sobre este grave problema de salud pública y social para contribuir en la prevención”.
Así, cada artículo aborda un aspecto concreto que gira en torno a este acto “que provoca un dolor devastador”. Y lo hace con una actitud abierta, madura y huyendo del tabú que suele tener asociado este tema en los medios y, en general, en el día a día de la sociedad, para explicar todo lo explicable sobre el asunto de una manera clara, rigurosa y cercana. 11 personas al día. El documento, además, se estrenaba con este podcast en la que Yaiza pone voz y guion, y en el que van pasando especialistas cuyo testimonio conforman «un abrazo que te ofrecemos si estás sufriendo». «El silencio duele«, como ella misma reconocía en una entrevista en El Independiente de Granada, qué mejor manera que su voz para visibilizar el tema. Lo pueden escuchar a continuación:
El Premio Roche de Periodismo de Salud también tuvo como ganadores estos trabajos: ‘Desafios e soluções para melhorar a cobertura pré-natal em comunidades ribeirinhas na Amazônia’, publicado en Amazônia Vox y Canal Futura (Brasil), en la categoría de ‘Periodismo Digital’; y ‘Deportadas y embarazadas: el drama de las haitianas en República Dominicana’, de El hilo (EEUU), en la de ‘Periodismo Sonoro’. Además, hubo una mención especial para otro trabajo español, en este caso para el reportaje ‘Una vivienda para cuidar la salud de personas sin hogar’ publicado por María Miret en la revista HAZ.
