Vaya por delante que este libro lo ha escrito un amigo, hasta hace poco incluso compañero de fatigas en el bucle que es la redacción de un periódico. Intento ser lo más objetivo posible pero el cariño que le profesamos desde esta tribuna va a convertir este texto, seguramente, en un homenaje a todas las historias que ha vivido y -lo que es más importante para nosotros, casi- que te cuenta con su estilo tan particular y esa forma de hablar y entender la vida tan maña que tiene.

Y eso es, tal vez, lo que más me llega de ‘Surrealismo latino’, el leer cosas, anécdotas de las que, hubiera tenido conocimiento previo o no, parecieran que es el propio Jorge el que te las va contando tal cual las ha vivido. Este libro es un recopilatorio de varios años de andanzas del autor por Sudamérica. Él estuvo algún tiempo de corresponsal de El Mundo en Miami y posteriormente en Chile, sitios desde donde tuvo la oportunidad de moverse por el resto de países a medida que la actualidad le fue llamando hacia un lado u otro.
Por supuesto, también hay en este catálogo de vivencias muchas que nacen de su propia inquietud. Si el periodista nace o se hace no lo sabré pero está claro que la curiosidad innata que te mueve a veces y la capacidad o el instinto para ver historias allá donde uno pisa, más o menos lejos, forma parte de un espíritu que doy por hecho que es común a todos nosotros. Él ha tenido a bien guardar estas píldoras que seguramente no acabaron publicadas en un medio pero sí en su memoria y, como tal, las cuenta.
El resultado es un mosaico de 31 relatos breves con los que recorremos buena parte de la geografía del continente, desde Haití a Argentina, pasando por Nicaragua, Perú o hasta lugares tan recónditos como la isla de Pascua. En algunos de estos sitios, Barreno se enfrentó a las dificultades inimaginables que dibujan las peores tragedias. Es así como empieza el libro, de hecho, en un Puerto Príncipe reducido a escombros tras el mortífero terremoto que sufrió Haití en 2010. Es un ejemplo del cómo, aparte de la dificultades logísticas que se sufren en medio de una tragedia humana de tal calibre se le añade la presión añadida del que espera carnaza a miles de kilómetros de allí: la maquinaria de la prensa y el Periodismo demandan una actualización constante.
Las páginas de ‘Surrealismo latino’ vuelven al país más pobre de América frecuentemente. Pero el patrón de muchas de estas historias es la dimensión humana: en cada escenario encuentra Jorge a quien se abre ante su libreta y su cámara. Es un enfoque que subyace también en la forma de escribir, que a mi juicio es muy visceral también. En definitiva, como si en vez de un libro, ya digo, me lo estuviera contando mientras tomamos un café.
El título del libro remite a un aspecto que, a juicio del autor, también está muy presente en esta región del mundo. Aun con las inmensas diferencias de toda índole entre vecinos que existen allí parece haber un hilo que les conecta igualmente: un cierto tono surrealista, “onírico, irracional” que remiten a situaciones, lugares y personas que regalan al visitante escenas con las que “uno cree estar en otro planeta”. Tan alejadas las realidades y la normalidad que vivimos y conocemos en Europa de la que pinta el día a día allí y que Jorge traslada en estas páginas.
‘Surrealismo latino’, editado por Pandorado, también incluye varias páginas de fotografías hechas por el propio autor en las circunstancias que describen los textos. Es una manera de poner cara tanto a muchas de las personas que vamos conociendo y que, gracias a la familiaridad con la que narra sus vidas, casi que podemos sentir al lado mientras lo leemos.
